La Crónica Menor: Mons. Baltazar Porras




La crónica menor

EL CINISMO
Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo 


No hay nada más útil que las nociones básicas de la filosofía para entender el comportamiento de
todos los tiempos. Los griegos fueron pioneros en buscarle razón a las cosas. Una de las escuelas
surgidas antes de Sócrates fue la de los cínicos. Enseñaban originariamente la primacía de la
virtud, con menosprecio de apetencias y del bienestar propio.
Qué curioso que muchos siglos más tarde, el pensamiento político revolucionario parte del mismo
principio: se rasga las vestiduras por el mal de los demás, pregona su preocupación por los pobres
y el desprecio al imperio opresor. Pero al igual que los cínicos evolucionó después en el sentido de
desdén por la cultura y las costumbres imperantes.
Despreciar, destruir e imponer otros parámetros que sólo tienen un norte: mantener el poder a
cualquier precio. Eso es el cinismo: falta de respeto a los principios morales y a la dignidad,
menosprecio de las reglas morales y de los valores vigentes.
Es lo que estamos viendo a diario en el acontecer venezolano. El (ab)uso del poder lleva a
manipularlo todo a través de la pantalla mediática. Es el desprecio a la inteligencia de los
humanos. La justicia no es la equidad, sino el uso de la ley en beneficio del poder. Se condena
rápidamente a quien no acata las decisiones del poder. Y se libera a los que se someten a su juicio.
Las instituciones judiciales y electorales son llamados árbitros. La primera condición debe ser la
imparcialidad. Sin embargo, se afirma tener el sistema electoral más moderno y trasparente del
mundo y se niega que haya observadores internacionales y nadie sino ellos tienen acceso a toda la
información y a todo el proceso.
Se puede llamar publicidad institucional a la que vemos de forma obligatoria y gratuita infinidad
de veces al día? Se prohíbe la publicidad del corazón, pero se multiplican las vallas, afiches y
calcomanías con el mismo mensaje. No hay nada peor que aparentar virtud y sembrar ventajismo.
Es el mejor alimento a la incredibilidad y desconfianza.
Con el cinismo somos portadores de desigualdad, menosprecio, violencia y muerte. Es el camino
contrario a la seguridad y la paz. Es una forma de vida relajada, muy distante a la igualdad, libertad
y fraternidad, propias de una sociedad que quiere vivir en democracia.

38.- 15-8-12 (2325)
 


 



RELEVO EN TRUJILLO

Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo

24-4-12

El Papa Benedicto XVI ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de Trujillo, Venezuela, presentada por monseñor Vicente Ramón Hernández Peña, en conformidad con el Código de Derecho Canónico, y ha nombrado nuevo obispo a monseñor Cástor Oswaldo Azuaje Pérez OCD, hasta ahora obispo titular de Vertara y auxiliar de Maracaibo, Venezuela.



Mons. Vicente, boconés de nacimiento, ejerció su ministerio sacerdotal en Caracas y allí comenzó su labor como obispo auxiliar. Desde 1976 y hasta 1982 fue Coadjutor de Mons. Rojas Chaparro y lo sucedió a su muerte. Los últimos treinta años lo han tenido al frente de la grey trujillana a la que deja dotada de un clero numeroso y de una organización diocesana floreciente. Su sencillez y cercanía, unido a sus dotes de hombre piadoso y culto, deja una estela de bien y permanecerá en su tierra, al lado del Seminario.



Monseñor Cástor Oswaldo Azuaje Pérez, OCD, su sucesor, nació en Maracaibo en 1951. Realizó los estudios eclesiásticos de Filosofía en el seminario de los padres capuchinos y en el arquidiocesano de Zaragoza, España. Transcurrido un año en el monasterio carmelita del Monte Carmelo, Israel, realizó los estudios de Teología en el Instituto Pontificio de Espiritualidad Teresianum de Roma. Obtuvo la licenciatura en Teología Moral en la Academia Alfonsiana de Roma y realizó estudios de espiritualidad en el Centro Internacional de Teología Espiritual de Ávila, España. Hizo los votos solemnes en la Orden de los Carmelitas Descalzos el 31 de agosto de 1974. Fue ordenado sacerdote el 25 de diciembre de 1975.



Trabajó como sacerdote en Costa Rica de 1978 a 1984, y en Venezuela desempeñó su ministerio en las ciudades de Barquisimeto (1984-1993) y Mérida (1993-2005), prestando también su servicio como profesor de teología en los respectivos seminarios. De 1998 a 2005, desempeñó el cargo de vicario episcopal para la Vida Consagrada en Mérida y, de 2005 a 2007, fue delegado general para Venezuela de los Hermanos Carmelitas Descalzos. El 30 de junio de 2007 fue nombrado obispo titular de Vertara y auxiliar de Maracaibo. Recibió la ordenación episcopal el 31 de agosto siguiente.



El próximo 9 de junio tomará posesión de la Diócesis de Trujillo. Desde ya le deseamos un ministerio fecundo en una tierra que conoce y a la que quiere dar lo mejor de sí. ¡Ad multos annos!



20/ 24-4-12 (2412)




La crónica menor

LA CRISIS FINANCIERA


Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo
Los principales rotativos europeos dedican a diario páginas a analizar la grave situación de recesión económica que están padeciendo los países desarrollados. El mundo del euro se tambalea ante la crisis griega y los jefes de Estado más poderosos se reúnen con mayor frecuencia buscando salvar la situación, de la que son responsables en parte.
Lo que aparece claro es que la falta de trasparencia, la corrupción y el populismo de algunos gobiernos, con la vista gorda de los que se benefician de sus desaguisados, ponen a temblar un sistema como el europeo, que requiere de disciplina, medidas de autenticidad y honestidad lejanas al populismo, lo que no parecen ser las virtudes del momento político.
El Pontificio Consejo de Justicia y Paz aporta a esta situación un enjundioso documento en el que apela a una reforma del sistema financiero y monetario en la prospectiva de una autoridad pública con competencia universal, que sirva de balanza y árbitro, ya que la soberanía no puede seguir siendo patente de corso para políticos inescrupulosos.
No puede ser que los países más importantes del mundo ofrecieron al inicio del milenio pagar una pequeña cuota para disminuir la pobreza en el mundo, poniendo como fecha para medir resultados, el año 2015. Estamos ya en vísperas, y muchos no han cumplido o lo han hecho a medias.
No puede ser que al tambalearse el sistema financiero mundial, aparezcan millardos de dólares que son negados a los más pobres. Además, el sistema es tan impersonal que no hay responsable concreto, llámese persona, institución financiera o gobierno, que aparezca responsable o sufra algún castigo o pena.
No puede ser que los gobiernos se endeuden más allá de sus posibilidades reales e inmediatas, y que los entes financieros concedan créditos, sin exigencias éticas mínimas, como puede ser el no hipotecar el futuro de las generaciones que vienen detrás.
No puede ser que haya miles de toneladas de oro, provenientes de la Indonesia de Suharto y de la Libia de Gadafi, que no se sabe si pertenecen a sus países de origen, o a cuentas "personales" de estos conocidos sátrapas.
Resulta cómodo a ciertos gobiernos denigrar de los países más ricos, achacándoles las responsabilidades de todos los males que padece la humanidad, como si ellos no aplicaran medidas parecidas ajustadas a su conveniencia y posibilidades. Ciertamente, aquellos son responsables de una realidad que salpica a todos, y también, de la creciente desigualdad que abre más la brecha entre ricos y pobres.
Cuando se tienen deudas astronómicas como la venezolana y una dependencia cada vez mayor de las importaciones, debemos poner nuestras barbas en remojo. Dicen los expertos que la crisis financiera afecta más fuertemente a los países desarrollados porque sus expectativas de bienestar y puestos de trabajo se verán muy golpeados.
Abundan estos teóricos en añadir que será más bien una oportunidad para los países del tercer mundo que sean capaces de producir bienes y servicios a precios más bajos y competitivos que los del Norte desarrollado. Si nosotros lo que hacemos es cerrar industrias y depender cada vez más del petróleo y las importaciones, el futuro no puede ser halagüeño.
Sorprende la actualidad de las palabras de Juan XXIII en el lejano 1963: el mundo camina hacia una mayor unificación. Las exigencias del bien común universal postulan la creación de una autoridad pública mundial (Pacem in terris, 71-74). Hoy todo parece surrealista y anacrónico, dice el documento citado al principio. Todas las naciones, grandes o pequeñas, y sus gobiernos, están llamados a superar aquel estado natural de poner a los Estados en una permanente lucha entre ellos. La globalización está unificando a los pueblos, pidiéndoles moverse hacia un nuevo estado de derecho, a nivel supranacional, sostenido por una colaboración más intensa y fecunda.
El espíritu de la Torre de Babel es la antítesis del espíritu de Pentecostés, del designio de Dios para toda la humanidad, que no es otro que la unidad en la diversidad.
47/ 3-11-11(4081)




EL HOMBRE QUE QUISO CREER
Gloso un interesante artículo que rompe el imaginario que tiene la mayoría sobre un discutido filósofo calificado de ateo. Si Albert Camus no hubiese fallecido en el absurdo accidente de carretera aquel 4 de enero de 1960 en Villeblevin, se hubiese bautizado.
Camus era, ante todo, duda, contradicción, a veces ateo en indagación de Dios. Asistía a la iglesia reformista de Mumma para escuchar al organista Marcel Dupré, aunque acabó trabando amistad y diálogos con el Reverendo. Camus afirma en “El existencialista hastiado”: “la razón por la cual yo estoy viniendo a la iglesia es porque estoy buscando”.
“Soy un hombre exhausto y desilusionado; es imposible vivir sin sentido, pero frente a la desesperación, he encontrado motivos para tener esperanza. Por encima de todo valoro la vida. Me encuentro en algo que es casi como un peregrinaje; buscando algo que llene el vacío que siento y que nadie más conoce. Desde que estoy viniendo a la iglesia, he estado pensando mucho sobre la idea de una trascendencia, algo totalmente distinto de este mundo. Es algo de lo que no se oye hablar mucho hoy día”.
Pocos días después, refiriéndose al bautismo, Camus le vuelve a decir: “Howard, estoy preparado. Quiero esto. Esto es a lo que yo quiero comprometer mi vida. Voy a seguir luchando por alcanzar la fe”. Pero la muerte apareció de repente.
En cierto modo, Camus también fue un hombre rebelde ante su éxito. Le confesó a Mumma: “He conseguido hacer mucho dinero porque he sido capaz de articular la desilusión del hombre por el hombre. He tocado algo en el interior de mucha gente, porque identifican, en mis obras la angustia y la desesperación. Me dirigí al sinsentido y a la incertidumbre. Esto, más que ninguna otra cosa, es lo me consterna, ésta es la raíz de mi desesperanza”.
Camus sufre porque quiere creer, pero no puede obviar ese silencio de Dios ante el sufrimiento o el horror. Los invito a leer el Camus que dibuja Charles Moeller en Literatura del siglo XX y cristianismo: “Camus o la honradez desesperada”.
50/ 19-10-11 (2095)


La crónica menor

LEGULEYO

Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo

Una de las maneras más simples de mantener a una sociedad alejada de la realidad, discutiendo sobre principios e interpretaciones rebuscadas es presentando informes o imponiendo leyes o reglamentos que tienen, a primera vista, los encantos de un espejismo: es algo bello y apetecible, pero, no existe.

La instrumentalización de la opinión pública libre es uno de los mayores peligros que acechan a las sociedades democráticas, máxime cuando se quiere imponer una verdad única, penalizada de diversas formas cuando asoma la disensión u opinión divergente. Las esferas del poder invisible son muy importantes, gracias a ellas, el poder controla o pretende hacerlo a todo poder económico, ideológico, social o religioso.

El poder tiene una enorme capacidad para ocultar la verdad, para hacer aparecer lo que no es (simulación) y para no hacer aparecer lo que es (disimulo). Esta situación se agrava cuando la democracia se reduce a lo que los entendidos llaman "democracia de audiencia": se instrumentalizan los medios de comunicación para que no llegue sino la "información oficial" que es la única que tiene derecho a reclamar para sí la verdad. Los otros, son acusados siempre de algo: traidores, vendepatrias, enemigos, privilegiados que sólo piensan en sus riquezas y bienestar.

Lo que se vive entonces es la degradación de la ciudadanía. Si una sociedad no es más democrática, mejor informada y más libre corremos hacia el abismo de sociedades sometidas, eunucas, anémicas de ilusiones y esperanzas. Gracias a las nuevas tecnologías, esas sociedades despiertan, como lo estamos viendo en varios países de la esfera islámica, hartos de sometimiento y vejaciones por líderes carismáticos que viven paradisíacamente, apareciendo ante los demás como austeros hombres públicos.

Las discusiones sobre el informe de los derechos humanos en Venezuela y el Reglamento sobre los motorizados son un claro espejo de lo que venimos diciendo. Verdades, normas y principios muy bellos, que nadie puede negar, pero divorciados de la realidad. De qué vale decir que tenemos la mejor legislación sobre derechos como la vida, cuando a diario mueren asesinados decenas de personas. Para qué hablar de la garantía de educación y vivienda digna si el déficit numérico y de calidad es enorme. Para qué legislar "contra" los motorizados, convertidos ahora en los chivos expiatorios del mal tráfico, si el problema está en otra parte.

Un hombre que tiene una moto y carga en ella a su mujer y a dos hijos, no lo hace por acrobacia o lucimiento. Sencillamente no tiene para comprarse un carro o para pagar un deficiente servicio público.

Es verdad que los motorizados andan como una exhalación, se meten por todas partes y generan accidentes; pero, los conductores de vehículos son acaso unos angelitos que no infringen ninguna norma. Y, los peatones, que padecen los embates de uno y otro, son sólo víctimas...

Hay que otorgarle otro sentido a lo público, escenario común donde se realiza la ciudadanía. Debemos lograr todos más "democompetencia", lo que supone tener más formación cívica y política, aunque nos la quieran arrancar o mediatizar. Se pretende sustituir al ciudadano exigente por el consumidor insatisfecho. Y entonces, se le regala todo, por supuesto con los reales de todos: se subsidia lo que no se debe subsidiar, se regala dinero bajo la figura de créditos que ni se supervisan ni se cobran; se obsequian todo tipo de aparatos chinos o vietnamitas que al poco tiempo son chatarra…

Dejémonos de leguleyismos, de discusiones inútiles sobre reglamentaciones que sólo sirven para ufanarnos de lo que no somos, porque "la ley se acata, pero no se cumple" porque está pensada para repúblicas aéreas.

42.- 12-10-11 (3745)

No hay comentarios:

Publicar un comentario